El encuentro reunió a académicos, sabedores tradicionales, jóvenes, gestores culturales y vigías del patrimonio para promover el diálogo de saberes, la salvaguardia del patrimonio biocultural y el desarrollo humano sostenible.
Los días 24 y 25 de septiembre, Yopal fue escenario del III Congreso Internacional de Patrimonio Biocultural y Territorio “Compartiendo Saberes y Talentos”, un espacio de encuentro académico, cultural y comunitario orientado a fortalecer la gestión, formación, transmisión y salvaguardia de los saberes y expresiones que hacen parte del patrimonio biocultural del territorio.
El congreso fue liderado por la Escuela de Ciencias Humanas y la Vicerrectoría de Proyección Social de la Universidad Unitrópico, en alianza con la Corporación Banasta Mediaciones Arte y Cultura, y contó con el apoyo de la Dirección de Cultura y Turismo de la Gobernación de Casanare y la Red Departamental de Vigías de Patrimonio.

Empoderamiento comunitario y desarrollo humano sostenible
Después de sus dos primeras ediciones, dedicadas a la diversidad e innovación cultural en 2022 y al turismo sostenible en 2024, esta tercera versión propuso un espacio para reflexionar sobre los desafíos y oportunidades de la gestión y salvaguardia del patrimonio biocultural desde una perspectiva territorial y global.
El encuentro tuvo como eje articulador el diálogo intergeneracional y el intercambio de saberes, con el propósito de contribuir al empoderamiento de las comunidades y a la construcción colectiva de respuestas frente a sus realidades locales.












La programación combinó conferencias magistrales, círculos de la palabra, paneles de experiencias situadas, laboratorios de buenas prácticas binacionales y presentaciones artísticas, propiciando un diálogo horizontal entre académicos, gestores culturales, portadores de tradición, jóvenes y comunidades.
En este contexto, el congreso abordó la relación entre espacios culturales, museos, cocinas tradicionales y guardianes territoriales con las dinámicas de la Economía Creativa y el desarrollo humano sostenible promovidos por la UNESCO.
Agenda académica, diálogo binacional y preservación del patrimonio inmaterial
La programación contempló 3 conferencias internacionales, 5 nacionales y 7 regionales, además de 3 círculos de la palabra y la presentación de 12 experiencias locales.
Entre los principales contenidos se destacó la participación del Dr. Francisco Javier Ruiz Hermoso, de México, con una conferencia sobre biodiversidad, turismo y desarrollo territorial, así como la presentación del Proyecto Imagina Rural, de Chile, liderado por Fabiola Leyva y Pablo Díaz.
El componente internacional incluyó además un círculo de la palabra binacional que permitió poner en diálogo experiencias de Chile, como la memoria de la Palma Chilena, con iniciativas desarrolladas en Casanare. En este espacio participaron experiencias del Museo Casa La Vorágine, de Orocué; el Museo del Hombre Llanero, de Maní; los proyectos de turismo cultural de La Morrocotá, en Yopal, y Senderos de Piedemonte, en Aguazul.
Música e identidad llanera
La identidad cultural del territorio tuvo un lugar destacado en la programación. Uno de los espacios centrales fue el conversatorio-concierto sobre el Plan Especial de Salvaguardia de la Bandola Criolla de Maní, a cargo de Carlos César Ortegón y jóvenes músicos.
Asimismo, se presentó una ponencia sobre los 36 años del Festival Cimarrón de Oro y se desarrolló un círculo de la palabra con lutieres e intérpretes dedicados a instrumentos tradicionales de la música llanera, entre ellos la bandola, el cuatro, la cirrampla, el furruco y las maracas.
Estos espacios permitieron reconocer el papel de las nuevas generaciones y de los portadores de tradición en la preservación, transmisión y renovación de las expresiones musicales del territorio.
Ciudadanías, cocinas tradicionales y soberanía alimentaria
Durante la segunda jornada se abordaron temas relacionados con la participación ciudadana, el consumo cultural y las cocinas tradicionales.
La Mag. Clara Mónica Zapata presentó la conferencia “Formación de ciudadanías para un consumo cultural positivo”, mientras que la Mag. Mónica Pulido desarrolló la conferencia “Cocinas Tradicionales: Saberes ancestrales, sostenibilidad y soberanía alimentaria”.
La programación incluyó además un panel dedicado a las cocinas tradicionales, con la participación de Magdalena Chamarravi, representante de la comunidad indígena Sáliba; Francy Cuta, exponente de la cocina tradicional llanera, y representantes del restaurante Valiente, desde una perspectiva de innovación creativa aplicada a la cocina tradicional.
Red de Vigías y memoria audiovisual
Otro de los espacios relevantes fue el Encuentro Departamental de Vigías del Patrimonio, que reunió delegaciones de nueve municipios de Casanare: Orocué, Trinidad, Pore, Paz de Ariporo, Nunchía, Aguazul, Tauramena, Yopal y Villanueva.
El encuentro permitió compartir experiencias de protección, apropiación y divulgación del patrimonio en los territorios, fortaleciendo los vínculos entre quienes trabajan por su reconocimiento y salvaguardia.
La programación también contempló la proyección del documental “Repúblicas del Llano: Disidencias Femeninas — Cayenas Libertarias”, como parte de los espacios destinados a la memoria y la reflexión sobre las identidades y procesos históricos del territorio.
Las actividades culminaron con la Semblanza del Día de la Llaneridad, un espacio de reconocimiento a las expresiones culturales, saberes y tradiciones que hacen parte de la identidad llanera.
Un espacio para compartir saberes y construir territorio
El III Congreso Internacional de Patrimonio Biocultural y Territorio reafirmó la importancia de generar espacios de encuentro entre la academia y las comunidades, reconociendo que la protección del patrimonio cultural y natural requiere de la participación activa de sus portadores, gestores, investigadores y nuevas generaciones.
Con esta tercera edición, sus instituciones organizadoras fortalecieron una agenda de cooperación e intercambio de experiencias en torno al patrimonio biocultural, la cultura, la memoria, la creatividad y el desarrollo humano sostenible, proyectando a Casanare como un territorio de diálogo y construcción colectiva de conocimiento.






